Ser positivo sin ser negativo
Todos hemos necesitado crecernos y sentirnos UN VALEROSO LEÓN, para así superar algunos límites que sentimos insalvables.
Luego la realidad nos coloca con los pies en el suelo y nos recuerda que solo somos GATOS y que tenemos que actuar como gatos.
Pero, ¿tan malo es ser gato?
¿Qué nos ocurre? ¿Por qué nos genera tanta insatisfacción aceptar que somos?
Si hemos nacido gato, ¡qué cansancio querer ser león! ¿Qué tal sería invertir ese esfuerzo en descubrir todo lo que puedo hacer como gato, recreándome, divirtiéndome, disfrutando mi vida de gato?
Cuando en una próxima vida me toque ser león, entonces me ocuparé de disfrutar serlo.
Es bueno querer ser mejor, pero sin perder la identidad.
Es bueno tener ambiciones, pero no ahogarnos en ellas.
No te valores por lo que no eres, porque el resultado es siempre cero.
Se realmente valiente y enorgullécete de quien eres tú, de cómo eres tú, con todo lo que SI PUEDES hacer por ti, para construirte con méritos propios.
Una buena autoestima se forja potenciando las cualidades y asumiendo las limitaciones, tan importante es lo primero como lo segundo. Porque al hacerlo nos manejamos teniéndolas en cuenta, no perdemos energía disimulando aquello para lo que no estamos cualificados, ya que la invertimos en lo que sí podemos destacar, aumentando nuestra efectividad. Alimentando así las emociones de satisfacción y orgullo de lo que somos capaces de hacer
.
Cuando solo alimentamos la prepotencia sin la humildad de asumir los errores, creamos una autoestima fácilmente resquebrajable al menor contratiempo.
Negar, evitar o esconder las limitaciones no hace que desaparezcan, sino lo contrario, van adquiriendo una mayor dimensión.
Tanto en la terapia individual como en la de grupo, siempre Incentivo una actitud positiva, la que para mí es, aquella que nos ayuda a afrontar la realidad de forma constructiva, para encontrar siempre la mejor gestión del presente, con lo que somos y disponemos.
Descubre lo increíble que eres.
Amargarse la vida
En estos días que escucho con mucha frecuencia, “vaya rollo de fiestas, tendrían que desaparecer…
Un poco de psicología inversa va bien de vez en cuando. Os presento diez pasos para amargase la vida. Se pueden seguir en este mismo orden, o alternando. Hay quien necesitará hacerlos todos y quien con algunos tendrá suficiente:
- Despierta cada mañana maldiciendo un nuevo día. No te pares a pensar en todo lo bueno que tienes, ni un instante, podría cambiarte el humor y eso hay que evitarlo.
- Pon toda tu atención en todo aquello que te molesta, esfuérzate en buscar el defecto, el error, lo malo de todo lo que te rodea, recuerda que eres “realista”.
- Haz un pronóstico sobre un hecho que temes, considéralo después con consistencia propia y reprodúcelo muchas, muchas veces. Así podrás llegar a donde precisamente no querías.
- Convéncete de ser pura victima de las circunstancias. Lo que te haya podido causar Dios, el mundo, el destino, la naturaleza, la luna, los cromosomas, las hormonas, la sociedad, los padres, los parientes, los amigos… ¡Es tan grave! Sólo insinuar que pudieras poner algún remedio a la situación ya sería una ofensa.

- Haz una lista con los nubarrones que te angustian. No descanses hasta encontrar nuevos nubarrones con los que agobiarte más. Mientras estás ocupad@ con esto dejarás de ver el sol y todo lo que ilumina y si puede ser admirado.
- Fíjate expectativas muuuuuy ALTAS, fuera de tu alcance. Lucha por la perfección en todo, la más pequeña im
perfección será tomada como un fracaso total.
- Convéncete de que sólo hay una opinión correcta, la tuya y comprueba que todo el mundo va de mal en peor.
- No asumas lo que te pasa, en vez de eso: Cambia de casa, cambia de trabajo; cambia de
casa y de trabajo a la vez. Cambia de pareja o mejor cambia de casa, de trabajo y de pareja a la vez. Y si además puedes hacerlo con frecuencia, no lo dudes, hazlo.
- En las relaciones con tu entorno usa constantemente el reproche o la queja, o ambos a la vez. Usa la ambigüedad en la comunicación esto te dará luego más motivos para reprochar o quejarte.
Mi actividad está centrada en todo lo contrario, ayudarte a crear una vida FELIZ. Construimos nuestra realidad al elegir como nos sentimos en cada momento.
Que eliges a partir de ahora es lo importante.
Ahora que es época de propósitos, es un buen momento para plantearse dejar atrás esos patrones de pensamiento y empezar el año con una nueva visión, sin alejarnos de la realidad, sino reforzando el carácter para afrontarla con más claridad de ideas y llenos de energía para poder cambiarla.
No veas la vida en blanco y negro, aprecia toda la variedad de colores.
Mis mejores deseos para este nuevo año.
Alimentos anti estrés
El estrés es una situación pr
olongada de alerta en el organismo por lo que produce un consumo mayor de ciertos nutrientes que es necesario compensar con la alimentación.
Nutrientes necesarios: Las vitaminas A, D, C y el grupo B tiene un efecto beneficioso para el sistema nervioso. La E, y algunos minerales como el Potasio, Calcio, Fósforo, Hierro, Cobre o Magnesio son tranquilizantes naturales.
A continuación detallo una lista de alimentos recomendables, de fácil consumo:
- Plátano: Su alto contenido en Potasio permite relajar el sistema neuromuscular, favoreciendo su normal funcionamiento. Por ser rico en hidratos de carbono es un excelente alimento para calmar la ansiedad y aliviar el estrés. Es uno de los alimentos más útiles para el sistema nervioso. Incluye vitamina A en grandes cantidades, todas las vitaminas del complejo B y con un solo plátano obtienes 1/5 de todas tus necesidades diarias de vitamina C. Es una reserva de minerales (Hierro, Calcio, Potasio, Cobre y Magnesio). Además es un buen alimento para las úlceras y se digiere con facilidad.
- Frutos secos: Son muy ricos en Calcio, Magnesio, Potasio, Hierro y Fósforo, además en vitaminas E, A y B. Ayudan a disminuir el colesterol, por lo que son considerados protectores del sistema cardiovascular y del sistema nervioso.
- Leche: Los lácteos tienen un gran poder relajante en el organismo. Un vaso de leche caliente con miel es una de las mejores fórmulas para facilitar el sueño, ya no solo por su contenido nutritivo sino por el componente de calor, que ayuda a relajar el estómago, primer órgano que suele acumular tensión en caso de estrés.
- El brécol y las espinacas: Las espinacas son ricas en vitamina A. El brécol en C. Pero igual que los vegetales de hoja verde, contienen cantidades considerables de vitaminas del complejo B, además de Potasio, Calcio, Magnesio, Hierro y Cobre. Mejor poco cocidas que mucho.
- Uvas pasas: Es un alimento delicioso y nutritivo y más baratas que cualquier golosina. Su alto contenido en Hierro, Calcio, Magnesio, Fósforo, Potasio, Cobre, y vitaminas B1 y B6 las convierten en un aliado perfecto para combatir el estrés. Con una pequeña cantidad de pasas obtendrás todos sus nutrientes.
- Infusiones: Existen muchas mezclas relajantes en el mercado, puede variar según la marca, pero suelen llevar Pasiflora, Valeriana, Melisa, Tila, Naranjo, Espino blanco, Amapola… También hay que contar el efecto de ingerir algo cálido que siempre es relajante.
Tan importante es lo que nos puede ayudar como lo que NO deberíamos tomar: Cualquier tipo de excitante: cafeína, teína, colas… Aparentemente, parece que dan energía pero lo que hacen es pisar nuestro acelerador interno, empeorando las situaciones de estrés, que hacen aditivas estas sustancias. Mientras, más aceleramos, más gasolina necesitamos, perpetuando el circulo. También es aconsejable usar miel en vez de azúcares refinados, ya que se consideran “ladrones” de vitamina del grupo B y moderar el consumo de sal.
Un plátano a media mañana es el mejor bocadillo. Incorporar brécol y espinacas en la comida, un puñadito de frutos secos con uvas pasa de merienda y un vaso de leche con miel para dormir (excepto las intolerancias) puede ayudar a combatir el estrés.
No hará que cambie tu circunstancia estresante, pero si te ayudará a llevarla con mayor resistencia.
Recuerda que los primeros medicamentos son: La respiración, el agua y los alimentos. Si además añadimos algunos cambios de actitud, tenemos un tratamiento de lo más completo. También ten presente que a veces puede hacerse necesario algún tipo de fármaco, siempre valorado por un profesional. Lo importante es saber que cuentas con una variedad de herramientas para poder estar mejor.
Estrés
Cuando hablo de estrés suelo usar como metáfora la conducción. Lo adecuado para la buena salud de un coche es cambiar la marcha de acuerdo a la velocidad que podemos llevar en cada momento, a las revoluciones del motor…
El estrés es conducir con una aceleración mayor a la necesaria, como si fuésemos en segunda queriendo alcanzar los 120 Km/h. El resultado es que el motor sufre, consume más gasolina, emite más residuos y hay más posibilidades de que se averíe. Nuestro motor es el corazón.
El estrés es una situación de alarma para provocar reacciones de huida y de ataque, pone a todo el organismo en tensión y a todos los sentidos, que están en alerta. Pero está diseñado para una eventualidad o circunstancia ocasional, no para que actúe de forma constante.
En nuestra vida diaria tenemos situaciones que realmente son muy estresantes, y que requieren esa demanda extra de esfuerzo vital, pero si eso lo hacemos de forma continua, acaba produciendo problemas de distinto tipo en nuestro organismo, desde hipertensión a problemas cardiovasculares, ansiedad, agotamiento… Este es el estrés nocivo.
Sería bueno poder distinguir entre velocidad y aceleración, con mucha frecuencia por querer ir más deprisa lo que hacemos es acelerarnos, pero eso siempre se traduce en una pérdida de efectividad y un mayor agotamiento tanto físico como psíquico.
No todas las personas reaccionan igual antes las mismas situaciones estresantes. De acuerdo a ello se clasifican en tres tipos:
TIPO A: “No tengo Tiempo”
- La vida es una batalla que hay que vencer.
- Todo se hace a contrarreloj, es una carrera constante con el tiempo.
- El límite de tolerancia para los errores es casi cero, por eso la exigencia siempre es máxima.
- Cualquier situación se vive al límite, en una emergencia constante.
El estado de alarma permanente somete al corazón a un castigo incesante, generando patologías cardiovasculares.
TIPO B: “Total…..¿para qué?”
- Modelo de aceptación negativa
- Las cosas suceden, no parece que pueda hacer nada para incidir sobre los resultados de las acciones.
- Nada de lo que se hace parece dar los resultados apetecidos.
- No percibe lo que tiene porque siempre está pendiente de lo que falta.
- Aparenta una falsa tranquilidad.
Este tipo tiene tendencia a caer en estados depresivos, enfermedades degenerativas y envejecimiento prematuro.
TIPO C: “Aprecia y disfruta la vida”
- Por lo general se propone disfrutar de la vida, sabe que no es fácil, pero aspira a ello.
- No espera de los demás la comprensión.
- Ayuda a otros sin esperar a cambio lo mismo que da.
- Confía en sí mismo y no vive de la aceptación ajena.
- Disfruta de la compañía de los demás.
- Aprovecha la vida, sabe que hay sufrimientos y alegrías.
Confía y no responde desaforadamente ante todo tipo de estímulos. Las fases de alarma se reducen y el cuerpo resiste, conservando la capacidad de actuar con la proporción que cada momento requiere.
Podemos aprender a generar un tipo de reacción más cercana a la personalidad C, incorporando algunos cambios que se pueden ir estableciendo de forma progresiva, para que así, quede bien implementados en la nueva forma de respuesta.
Siempre es bueno aprender técnicas de relajación, meditación y de control mental. Con el asesoramiento de un profesional que facilite todo ese proceso.
La salud es nuestro tesoro que tenemos que cuidar, de la misma manera que llevamos el coche a la revisión anual, porque no invertir en esa transformación que te llevará a tener una respuesta sana ante las diferentes velocidades que nos impone la vida.
El cuerpo es nuestro único coche, cuídalo para que disfrutes conduciendo.
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Date un respiro
La respiración como hecho fisiológico de intercambio de oxígeno y anhídrido carbónico es de vital importancia. Podríamos estar semanas sin comer, días sin beber, pero apenas unos minutos sin respirar.
Respirar significa vivir. Ese aire que respiramos es un aliado discreto pero básico, del cual cada ser humano necesita aproximadamente 15 kilogramos al día. Su pureza es sinónimo de calidad de vida. Por eso dedicar algún momento a respirar aire lo más puro posible, sobre todo para quien vive en la ciudad, escapar a la montaña y renovar ese aire, sería como ducharse, una higiene pulmonar.
Hipócrates ya dijo: “El aire puro es el primer alimento y el primer medicamento”.
Además de su función fisiológica, quisiera resaltar su función psicológica y terapéutica.
A nuestra primera respiración al nacer la llamamos “aliento de vida”. Es la primera conexión que recibimos de consciencia, a partir de aquí la respiración refleja como conectamos con la vida, como nos relacionamos y la asimilamos. Todo eso queda impregnado en la memoria emocional.
En medicina, existe un término que se llama Volumen Residual Pulmonar, que significa que siempre hay una volumen de aire que no se moviliza apenas, y que queda alojado en los pulmones.
Los ejerciciosrespiratorios que ayudan a movilizar y renovar esos rincones de los alveolos pulmonares, además del beneficio físico que aportan, favorecen la labor psicológica de desprenderse de patrones de pensamiento nocivos, al mismo tiempo que facilita la renovación de patrones nuevos más sanos.
En nuestra cotidianeidad no somos conscientes de cómo respiramos, de que partes de nuestros pulmones se movilizan y que partes apenas lo hacen.
Poner la atención y darse cuenta de que algunos hechos, acontecimientos e incluso palabras pueden influir en nuestra forma de respirar, nos ayuda a ser más conscientes y por tanto a realizar los cambios de adaptación de esa respiración, guiándola hacia la movilización completa y relajada de toda nuestra capacidad respiratoria. Puede usarse como prevención o también como proceso de catársis.
Sería como cuando hacemos limpieza de una estancia o un armario, nos damos cuenta de que hemos acumulado cosas que no se han usado en años, que no solo ocupan, sino que también crean desorden y desidia, además de bloquear la entrada a lo nuevo.
Podemos escoger entre hacer un mantenimiento rutinario; esperar a que algún acontecimiento nuevo nos estimule a poner orden; o solo actuar en el caso de que todo lo acumulado ocupe tanto volumen que acaba afectando a nuestro espacio vital. Obviamente el tiempo y esfuerzo requeridos serán distintos en cada caso.
Otro componente a tener en cuenta, es que con la respiración además podemos captar lo que en otras culturas se llama ”energía vital” (Qi, Prana…), que no es el oxígeno, simplemente energía.
Por mi profesión he podido comprobar la importancia terapéutica de algo tan sencillo y tan a mano como es ser consciente de cómo se respira.
Cada vez más, dedicamos tiempo y dinero a mantenernos lo mas jóvenes posible, respirar bien y alimentarnos de ese aire y energía vital es la mejor fuente de juventud que podríamos usar.
Un maestro lama, le dice un día a su alumno:
-Hoy vamos a practicar respiración.
-¡Qué aburrido!-contesta el alumno con desidia.
El maestro lo coge, de repente, y hunde su cabeza en una alberca cercana. Tras tenerlo sumergido unos segundos le deja respirar. El alumno recupera, poco a poco, el aliento. De forma jadeante, queriendo atrapar el máximo de aire.
-Dime ahora si es aburrido respirar-sentencia el maestro.
Talleres periódicos de respiración, en los que aprenderás:
- Movilizar y estirar los alveolos, aumentando la capacidad pulmonar.
- Conocer una herramienta muy útil de eliminar tensiones y otras emociones negativas.
- Una forma de recarga energética.
- Conectarás con esa parte espiritual de ti.
- Como una forma de relajación y meditación.
- Conseguirás respirar con todo el cuerpo.
Acupuntura
La Medicina Tradicional China ve a la persona como un todo biológico, por lo tanto no solo trata síntomas o enfermedades, sino que estimula las propiedades curativas naturales del cuerpo, actuando tanto a nivel físico, emocional y mental.
La acupuntura es una técnica curativa de la Medicina Tradicional China. Consiste en colocar unas agujas especiales, muy finas, en unos puntos determinados del cuerpo. Pueden colocarse 5-10 ò más agujas, una vez puestas se dejan actuar durante un tiempo suficiente. Cada sesión suele durar entre 45-60 minutos.
Hay puntos de acupuntura en todo el cuerpo, incluidas las orejas, pies y manos, que al estimularlos, a través de la punción, recanalizan la energía devolviendo el equilibrio al organismo. Al hacerlo mejoran los síntomas como el dolor, la inflamación, la ansiedad… Es por esto que es una técnica efectiva para muchas enfermedades, ya que mejora las condiciones de recuperación naturales que el cuerpo tiene.
La duración del tratamiento dependerá del tipo de enfermedad y de las condiciones de la persona a tratar, suele ser de más de una sesión, normalmente entre 4 y 6. Es importante dar al cuerpo el tiempo necesario para restablecerse.
Es difícil nombrar todas las enfermedades que pueden ser tratadas mediante la acupuntura, quizás las más conocidas: migrañas, muchos tipos de dolor, inflamación, problemas menstruales, transtornos circulatorios, desequilibrios hormonales o sistémicos, desequilibrios emocionales… Esta lista sigue ampliándose ya que es una técnica en continua observación y estudio por sus sorprendentes resultados.
Hipnosis Clínica
La hipnosis es una técnica que consigue un estado mental, donde la sugestión se hace fácilmente creíble, como si fuese real. Los parámetros racionales que habitualmente utiliza la mente, pierden, en el trance hipnótico, sus límites de espacio-tiempo.
Sería como en el sueño, donde se puede dar cualquier tipo de realidad.
Son esas sugestiones las que realizan el acto terapéutico en sí. Por eso es muy importante que sea efectuada por un profesional cualificado.
El campo de aplicación es muy amplio, tanto en problemas psicosomáticos, psicológicos, como preparación a intervenciones, mejorar la predisposición ante determinadas situaciones… En todo caso, es el profesional el que decide cuando es aconsejable aplicarla.
Otra aplicación es la autohipnosis, en la que el profesional enseña a que sea la propia persona la que puede inducirse un estado hipnótico y aplicar una sugestión terapéutica, por ejemplo en las adiciones es muy útil.
Se pueden conseguir tres niveles hipnóticos, el primero es un estado de relajación general, progresivamente se va entrando en un estado letárgico y por último el trance hipnótico. En este estado, es en el que se aceptan las sugestiones como hechos reales.
El trance hipnótico es solo un estado que la mente a veces produce espontáneamente. ¿Quién no ha tenido esos momentos en los que, por ejemplo, viendo la televisión de repente se da cuenta de que ha estado ausente?. El hipnotizador induce ese estado para poder efectuar un acto terapéutico.
Solo existen dos contraindicaciones absolutas para la hipnosis: la epilepsia y la esquizofrenia.
La hipnosis no es un estado “paranormal”, pero sí que se dan en ocasiones ciertos fenómenos que podrían considerarse así, como por ejemplo en las regresiones puede aparecer xenoglosia (hablar lenguas desconocidas), precognición, telepatía… El porqué ocurre esto, aún es algo que está en estudio y desde luego abre las puertas a muchas reflexiones, es probable que nos hable de hechos que podrían ser capacidades normales de la mente, ya que solo utilizamos una pequeña parte de su potencial.
El enfado
La crisis, el
paro, problemas económicos… Es muy fácil estar enfadado, porque no paramos de oír injusticias por todas partes y si algo nos hace enfadar es la de ser tratados de forma injusta.
Puede haber multitud de causas (injusticias, decepciones, frustraciones, impotencia…) por las que podemos ir llenándonos de rabia, una rabia que muchas veces no sabemos hacia quién dirigir, solo se va notando que aumenta la irritabilidad, la susceptibilidad, que es más fácil explotar por nada y en la mayoríade las veces con la persona que menos culpa tiene.
Podemos enfadarnos por distintos motivos, pero debemos tener en cuenta, que el primero que sufre las consecuencias es nuestro propio organismo. La rabia o la ira suele ser descrita como una emoción que te pincha por dentro, a medida que va creciendo y que explota como un volcán cuando se pierde el control…
Las ilustraciones describen muy bien los distintos niveles de enfado, desde el más ligero o “mosqueo”, hasta lo que coloquialmente se dice “estar muy cabreado”. Realmente, es como si echásemos humo y chispas por todas partes, el rostro se enrojece hasta casi amoratarse y parece que la persona va a explotar y aquí se cumple la premisa de Séneca,” la ira nos ciega nublando la razón”, lo que provocaría una conducta totalmente desproporcionada, además de aumentar el riesgo de accidentes vasculares.
¿Cuándo resultaría sano enfadarse y cuándo sería perjudicial para la salud? Lo ideal sería poder hacer lo que Aristóteles ya expresó de forma magistral en esta frase:
“Cualquier
a puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”
Pero en la mayoría de los casos nos enfadamos mal y no sabemos gestionar la rabia, en vez de minimizarla, dejamos que vaya creciendo y acumulándose, cambiando nuestro comportamiento y agriándonos el carácter y la vida.
¿Cómo podemos mejorar nuestra calidad de enfado? Lo primero es detectar esos microenfados que vamos teniendo a lo largo del día, familiarizarnos con la rabia para detectarla cuanto antes. Saber separar los enfados internos de los externos. Es más fácil transformar esas pequeñas porciones de rabia a cuando hay una explosión.
Por ejemplo: Si me enfado por una incapacidad mía, ¿qué hago? ¿Me chillo, me castigo, me maltrato? O asumo la incapacidad y me animo para mejorar. ¿Qué es más constructivo? Esto mismo es aplicable cuando me enfado por la incapacidad de o
tra persona.
Cuanto mejor se gestiona la rabia forjada desde el interior, mejor se gestiona la que puede provocar los acontecimientos externos.
Estar enfadado debería servir para hacernos crear un nuevo comportamiento, una nueva actitud que nos ayude a resolver mejor esas situaciones llenas de frustración, algo que estimule el ingenio para buscar soluciones. Entonces, la rabia cumple su misión, hacernos ver el daño que hace permanecer en determinaciones que nos ciegan la razón.
Control mental
Cómo crear un buen equipo entre tu mente y tú.
La mente es como el gerente de nuestra empresa llamada vida y el “YO” es el dueño.
Si éste llena de burocracia y papeleo la mesa del gerente (pensamientos improductivos) evita que se ocupe de las cosas realmente importantes, ya que se entretiene en disertaciones que no le llevan a ningún sitio, desatendiendo lo vital.
Por eso lo primero es limpiar esa mesa. Hay multitud de técnicas para relajar la mente. Pero no basta con aprenderlas, sino que requieren constancia. Es como hacer deporte: Con solo un día de práctica padeceremos agujetas. Si entrenamos habitualmente, superaremos la primera barrera -las agujetas- y conseguiremos resultados. Con la mente pasa igual.
Pero además de las técnicas de relajación y meditación, también es importante incorporar nuevos hábitos de pensamiento. Nuestro “gerente” ha adquirido unas costumbres que le quitan efectividad y debemos reeducarlo en actitudes y conductas nuevas más constructivas. Si lo conseguimos, y se puede conseguir, el resultado es una mente serena y despierta, preparada para gestionar la realidad de forma que podamos afrontarla, disfrutarla e ir creciendo con nuestras experiencias.
Tenemos una mente privilegiada que necesita que le ofrezcamos esos espacios de limpieza, orden y recuperación, para así poder ir descubriendo todo su potencial y poder aprovecharlo mejor. A través del conocimiento y la práctica se va creando ese gerente leal, sincero y entregado en el que podemos confiar. Eso nos permite vivir de forma más relajada y sana.
“Cuando la mente está completamente silenciosa, tanto en los niveles superficiales como en los profundos; lo desconocido, lo inconmensurable puede revelarse”. Jiddu Krishnamurti
En mis talleres, a través de diferentes medios, te guiaré y te enseñaré a conocer mejor tu “gerente” y hacer que esa reeducación sea algo sencillo, divertido y práctico.
Abiertos todo el año, puedes consultar, precios y horarios, vía e-mail o teléfono; si no puedo atenderte en el momento deja mensaje, siempre respondo.





