Celos

celos

Los celos son una reacción emocional que surge cuando una persona de la que recibíamos atención, traslada su interés hacia otra/s personas, interpretando esto como pérdida de importancia y sensación de abandono.

 

En los celos hay una mezcla de envidia (por querer ser esa otra persona que nos ha arrebatado la atención), frustración, rabia e impotencia.

 

En toda esa manifestación se produce una valoración interna mermada, porque siempre es en comparación con aquella persona que consigue despertar el interés que ella no logra. El pensamiento más frecuente es “esa persona tiene algo, que yo no” y ese “algo” es lo que me ha quitado mi importancia.

 

Los celos más conocidos son los infantiles, de pareja, los profesionales y familiares, pero pueden darse en cualquier tipo de relación: entre suegra y nuera, entre cuñad@s, entre amig@s, etc.

Tipos de celos:

Celos reactivos:

Se presentan cuando hay comportamientos que justifican la reacción de celos.

Los celos infantiles suelen ser reactivos ante la llegada de otro hermano/a que acapara parte de la atención que antes era toda para él/ella y esto es inevitable para los progenitores, ya que el recién llegado necesita de mayor atención. La personalidad base del niño y la conducta de los padres son fundamentales para ayudarle a adquirir un nuevo rango de importancia, integrándolo en la nueva situación. La solución debería dirigirse a encontrar que el nuevo rol de hermano/a mayor tenga nuevos atractivos que le hagan sentir bien, con un nuevo grado de importancia dentro de la familia.

Los celos en los niños también pueden aparecer en el colegio, con la maestra u otros niños. Esto nos hablaría de inseguridad y que quizás el niño puede necesitar un refuerzo y orientación a los padres por un profesional. Cuanto antes se reaccione antes se soluciona, evitando sufrimiento al niño.

A nivel de pareja serían cuando hay un comportamiento que se considera no adecuado o coherente con el acuerdo de fidelidad. Entonces la reacción es para establecer nuevos acuerdos y aclarar situaciones con las que no se quiere convivir en pareja.

A nivel laboral y social, aunque sean por un comportamiento que justifique la reacción, darse cuenta de que suelen ser manipulativas para conseguir una fidelización sumisa y poder entonces reaccionar de una nueva forma más madura y resolutiva.

 

Celos territoriales o ansiosos:

 

En estos la reacción tiene que ver más con lo que se piensa o imagina que con la realidad. Suelen darse en personas que se infravaloran, con baja autoestima o con alguna carencia o complejo que les hace sentir que buscarán esas características en otras personas. Dentro de estos podemos encontrar:

Celos de carácter obsesivo: son celos paranoicos y obsesivos. La propia persona sabe que son absurdos y que no son reles, pero no pueden evitar tener estos pensamientos. Suelen generar gran ansiedad y muchos problemas en la relación. Estos tienen más posibilidad de éxito en el tratamiento psicológico, porque la persona identifica que tiene un problema.

Celos de carácter delirante: estos celos distorsionan la realidad y las personas que los sufren están convencidos de que sus celos están fundamentados en pruebas y argumentos reales. Esto suele ir asociado a otros transtornos psicológicos.

Celos de carácter pasional: cuando se da un estado emocional de duración variable vinculados a las relaciones afectivas. A diferencia de los anteriores tienen momentos que se dan cuenta de que sus ideas no son reales.

 

La persona duda de sí misma, de su valía personal, duda de lo que siente, de lo que es verdad o mentira, de si tiene o no razón; todo esto le hace vivir en una incertidumbre constante y miedo a ser abandonada, lo que le lleva a una conducta de búsqueda de pruebas que confirmen sus sospechas y así poder decir “tenía razón” o/y a una transformación de su personalidad con la intención de copiar aquello que cree capta el interés de la persona “deseada”.

A veces llevan a la persona al abuso del reproche y la humillación en un intento de querer controlar al entorno.

Este tipo de reacción se da en las relaciones de pareja, a nivel laboral y social.

Celos posesivos:

Son los más tóxicos, porque se creen propietarios de la otra persona, lo que se traduce en comportamientos super-controladores en los que poco a poco se establece una relación de dominación, en la que se hace creer a la otra persona que tiene todo el poder y control sobre su vida.

Esto se da en algunas relaciones de pareja, a nivel laboral en algunos roles de autoridad y a nivel social por ejemplo en algunas relaciones de amistad, donde exigen exclusividad absoluta.

También pueden darse una mezcla de los distintos tipos.

Para resolver los celos es necesario volver a recuperar la autoconfianza, la valoración personal y dejar de compararse para centrar su atención en una aceptación de cómo es. Si no se hace este proceso, los celos irán en aumento y eso provocará un cambio en la conducta que llevará hacia una gran inseguridad, incertidumbre, dudas y ansiedad, generando una conducta obsesiva y controladora con sensación de pérdida del control.

Aunque es una manifestación que puede darse en todas las personas a lo largo de la vida, lo importante es como se reacciona ante ellos y cómo evolucionan. Si es algo ocasional y pasajero no hay que darle mayor importancia, si perdura o es repetitivo en las relaciones, entonces se hace inevitable buscar ayuda profesional para liberarse de la dictadura de los celos y de todos los problemas que puede ocasionar dicha conducta.

 

Hasta que no estés en paz con lo que eres, nunca estarás contento con lo que tienes

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