Date un respiro

La respiración como hecho fisiológico de intercambio de oxígeno y anhídrido carbónico es de vital importancia. Podríamos estar semanas sin comer, días sin beber, pero apenas unos minutos sin respirar.

Respirar significa vivir. Ese aire que respiramos es un aliado discreto pero básico, del cual cada ser humano necesita aproximadamente 15 kilogramos al día. Su pureza es sinónimo de calidad de vida. Por eso dedicar algún momento a respirar aire lo más puro posible, sobre todo para quien vive en la ciudad, escapar a la montaña y renovar ese aire, sería como ducharse, una higiene pulmonar.

Hipócrates ya dijo: “El aire puro es el primer alimento y el primer medicamento”.

Además de su función fisiológica, quisiera resaltar su función psicológica y terapéutica.

A nuestra primera respiración al nacer la llamamos “aliento de vida”. Es la primera conexión que recibimos de consciencia, a partir de aquí la respiración refleja como conectamos con la vida, como nos relacionamos y la asimilamos. Todo eso queda impregnado en la memoria emocional.

En medicina, existe un término que se llama Volumen Residual Pulmonar, que significa que siempre hay una volumen de aire que no se moviliza apenas, y que queda alojado en los pulmones.

Los ejerciciosrespiratorios que ayudan a movilizar y renovar esos rincones de los alveolos pulmonares, además del beneficio físico que aportan, favorecen la labor psicológica de desprenderse de patrones de pensamiento nocivos, al mismo tiempo que facilita la renovación de patrones nuevos más sanos.

En nuestra cotidianeidad no somos conscientes de cómo respiramos, de que partes de nuestros pulmones se movilizan y que partes apenas lo hacen.

Poner la atención y darse cuenta de que algunos hechos, acontecimientos e incluso palabras pueden influir en nuestra forma de respirar, nos ayuda a ser más conscientes y por tanto a realizar los cambios de adaptación de esa respiración, guiándola hacia la movilización completa y relajada de toda nuestra capacidad respiratoria. Puede usarse como prevención o también como proceso de catársis.

Sería como cuando hacemos limpieza de una estancia o un armario, nos damos cuenta de que hemos acumulado cosas que no se han usado en años, que no solo ocupan, sino que también crean desorden y desidia, además de bloquear la entrada a lo nuevo.

Podemos escoger entre hacer un mantenimiento rutinario; esperar a que algún acontecimiento nuevo nos estimule a poner orden; o solo actuar en el caso de que todo lo acumulado ocupe tanto volumen que acaba afectando a nuestro espacio vital. Obviamente el tiempo y esfuerzo requeridos serán distintos en cada caso.

Otro componente a tener en cuenta, es que con la respiración además podemos captar lo que en otras culturas se llama “energía vital”  (Qi, Prana…), que no es el oxígeno, simplemente energía.

Por mi profesión he podido comprobar la importancia terapéutica de algo tan sencillo y tan a mano como es ser consciente de cómo se respira.

Cada vez más, dedicamos tiempo y dinero a mantenernos lo mas jóvenes posible, respirar bien y alimentarnos de ese aire y energía vital es la mejor fuente de juventud que podríamos usar.

Un maestro lama, le dice un día a su alumno:

-Hoy vamos a practicar respiración.

-¡Qué aburrido!-contesta el alumno con desidia.

El maestro lo coge, de repente, y hunde su cabeza en una alberca cercana. Tras tenerlo sumergido unos segundos le deja respirar. El alumno recupera, poco a poco, el aliento. De forma jadeante, queriendo atrapar el máximo de aire.

-Dime ahora si es aburrido respirar-sentencia el maestro.

 

Talleres periódicos de respiración, en los que aprenderás:

      • Movilizar y estirar los alveolos, aumentando la capacidad pulmonar.
      • Conocer una herramienta muy útil de eliminar tensiones y otras emociones negativas.
      • Una forma de recarga energética.
      • Conectarás con esa parte espiritual de ti.
      • Como una forma de relajación y meditación.
      • Conseguirás respirar con todo el cuerpo.
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