¿Dulce Navidad?

En estos días escucho con demasiada frecuencia quejas de todo tipo, que si la navidad es un rollo, que si tienes que estar contento, que si estás obligado a hacer regalos, que si reuniones familiares, etc, etc

No puedo evitar pensar en lo mucho que nos quejamos, del calor en verano y del frio en invierno, del viento en otoño y de las flores en primavera, esa tendencia a poner la atención en aquello que nos hace sentir mal y perder de vista el horizonte con toda la gama de colores. Quizás todo lo que tengamos que hacer es regular las cosas que hacemos de acuerdo con lo que tenemos.

Nadie obliga a nadie. Las obligaciones nos las imponemos nosotros mismos y si nos atan, somos nosotros los que tenemos que aprender a desasirnos de ellas o a llevarlas de una forma diferente. Si creemos que es necesario cambiar algunas cosas relacionadas con la navidad, es mejor hacerlo, sin perder el verdadero espíritu de estas fiestas, que es la esperanza, la ilusión y el amor. Esto siempre es necesario y vital para todos.

Nos olvi1491775_10152083370173571_257360722_ndamos del verdadero espíritu navideño que es el ofrecer lo mejor de cada uno para recibir lo mejor de los demás. Es encontrar lo verdaderamente importante que es la solidaridad y darnos cuenta que nos necesitamos unos a otros y que entre todos formamos la verdadera navidad, ese encuentro con lo mejor del ser humano y lo grato de compartirlo con otros seres que como tú, también esperan lo mejor.

(He copiado esta imagen a través de Avesedari Associacio, de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles, que creo que escenifica muy bien el mejor regalo de la navidad)

Recuerdo que mis padres, a pesar de tener una situación precaria, llegaban a crear un ambiente navideño, no había regalos, porque no se podían comprar, ni apenas adornos, salvo el musgo que íbamos a buscar a la montaña, un portal hecho con trozos de leña y alguna piedra. Unas figuritas hechas con harina…, todo artesano, pero el solo hecho de participar en ello, de las canciones y el encuentro familiar llenaba nuestra casa de hogar. También concedíamos un momento a los que no estaban, bien porque no habían podido venir o bien porque ya nos habían dejado, de alguna manera sus espíritus formaban parte de esa reunión y así lo sentíamos todos.

Decidas como decidas pasar las navidades hazlo con consciencia, y se coherente con ello. Nadie obliga a que tengas que ser feliz, pero a veces, concederse una pequeña tregua siempre puede ser sano.

 navidad-2013

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1 Comentario

  1. rosario dice:

    Cuanta razón hay en tú artículo el verdadero espíritu de la navidad esa ilusión y esperanza..que nadie te condiciona a pasarlas y vivirlas como uno quiera…gracias por recordaremos con tanta claridad y sencillez

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